Hola! Soy Jaime. Empecé este camino hace más de 15 años cuando comencé a mirar hacia dentro.

Primero empecé a practicar muay thai (el arte de las ocho extremidades), aunque a occidente nos ha llegado la parte más deportiva, este arte marcial tiene un gran componente espiritual. Después llegaron el yoga y la meditación.

Me formé en masaje tradicional tailandés en A.I.Y.A. (Asociación Internacional de Yoga y Ayurveda) con la maestra Beatriz Bernal.

Me inicié en reiki Usui con Ada Gutiérrez y con Ana Goyes. Me inicié en Gendai reiki ho con Kilian Gutiérrez.

Actualmente practico yoga, qigong y taichi, de los que me considero un eterno aprendiz.

13719574_10154256181096346_2064877726875179819_o (1)

Hanuman Masaje Tailandés

Hanuman, el señor de los monos, es uno de los pocos dioses del hinduismo al que se adora en todas las castas y todas las sectas. Se le admira por su fuerza, su erudición, su sabiduría, su humildad y, en general, por sus muchas virtudes. Simboliza la devoción a lo sagrado, la incorruptibilidad y la rectitud.

Es la deidad dedicada por completo al bienestar de todos los seres. Además, su carácter animal es un símbolo del carácter divino de la naturaleza, uno de los principios esenciales del hinduismo.

El dios‒mono Hanuman, el hijo del viento, aparece en las dos grandes epopeyas de la India, el Ramayana y el Mahabharata, y lleva a cabo grandes proezas para proteger a sus amigos. Sus aventuras son apasionantes y diferentes a las habituales en la mitología hindú. De ahí su encanto y la atracción que provoca su figura.

La palabra raku 楽 significa “diversión” ,“felicidad” o «música». También es una compleja alquimia donde intervienen los cuatro elementos (tierra, fuego, agua y aire) de la cuál resultan piezas únicas, siempre maravillosas.

Con este nombre también se conoce a un tipo de alfarería japonesa, desarrollada por el alfarero Chōjirō para Sen Rikyū, maestro de la ceremonia del té.

Si durante el horneado se rompe o daña alguna pieza por tensiones internas o cambios de temperatura, era tradición entre los alfareros japoneses resaltar estas cicatrices al soldar con metales preciosos la pieza, también aplicable al mundo emocional. Esta técnica se conoce con el nombre de Kintsugi.