Dónde entrenar muay thai en Madrid

Como ya he comentado en otras ocasiones, mi inquietud por las artes marciales viene desde hace mucho tiempo.

Este artículo está escrito desde mi perspectiva (no soy un profesional y tampoco soy un experto en la materia). Solo soy una persona que practica el muay thai (intermitentemente, por ahora lo tengo aparcado).

¿Cómo comenzó mi búsqueda en el sendero de las artes marciales?

Pues al principio no lo tenía nada claro. Hay gente que sabe lo que quiere desde el principio, pero yo soy de darle vueltas…muchas vueltas jajaja. Los que me conocen saben de qué hablo.

En esa época mis dos preferencias eran el muay thai y el kung fu. Sentía la necesidad de practicar un arte marcial porque de pequeño sufrí bullying en las aulas y nunca pude defenderme.

No quería que me pasara lo mismo siendo adulto.

Buscaba gimnasios cerca de mi casa pero no encontraba nada (vivía en Arganda). Así que cambié mi búsqueda por muay thai en Madrid.

Y así apareció, buscando en San Google: muay thai madrid.

Muay Thai Madrid (regentado en esa época por David Hughes y Pako Oliveira). Calle Oviedo, Metro Alvarado, me pillaba de puta madre porque lo tenía cerca del trabajo.

Sin comerlo ni beberlo aparecí por allí una tarde y me encontré a Pako.

Me dijo que podía probar y si me gustaba que me apuntase y así fue.

Probé y lo que sentí al patear el saco era una pasada.

Libertad

Sentí una libertad tremenda al poder canalizar mi energía a través de los golpes que propiciaba al saco. Sentí que eso era lo mío.

Tenía 23 años, en el año 2009, cuando comencé mi aventura con el muay thai. No iba todos los días, pero intentaba ir un par de veces a la semana. Creo que estuve entrenando más o menos 2 años.

Aunque David Hughes también dirigía algunos entrenamientos, yo prefería ir a las clases de Pako, me sentía más cómodo con él.

Pako se convirtió en mi primer maestro de muay thai. Un maestro legal, honesto y respetuoso.

Siempre intervino cuando veía que los abusones se pasaban con los que no controlábamos tanto. Estaba enfocado en controlar la técnica de una forma interna y no tanto en la fuerza bruta. La verdad es que nunca me he sentido muy cómodo en combate, y sobre todo, al principio, tenía bastante miedo de recibir golpes. Las marcas del bullying seguían en el presente.

Actualmente, Pako sigue impartiendo clases de muay thai en Brasil.

Un abrazo allí donde estés, Mestre.

En uno de los entrenamientos con mi compañero Álex.
Muay Thai Madrid 2010 (en la época de David Hughes y Pako Oliveira).

En 2010, cambié de trabajo y se me acabó el chollo. Ya no me pillaba tan de puta madre este gym.

Entonces volví a mi idea original de buscar gimnasios por Arganda y encontré uno que habían abierto en el centro comercial de La Poveda.

División de Honor, donde impartían las clases Juan Pedro y Javi. Dos cracks del muay thai, todo hay que decirlo. Juan Pe y Javi lo impartían con mucha pasión, daban todo en cada entrenamiento.

Recuerdo esa etapa con mucho cariño, aunque es cierto que no conecté con el grupo y eso determina bastante a la hora de elegir dónde entrenar. No sé si llegué al año de duración en ese gym.

Un abrazo Java y Juan Pe.

Yo estaba a punto de dejar los entrenamientos, había llegado a preguntarme si realmente esto era lo mío. No lo mío para dedicarme profesionalmente a ello, sino lo mío para entrenar a modo de terapia.

Mi objetivo en el muay thai ha sido aumentar la confianza en mí mismo y saber defenderme.

En el 2011 conocí a Aaron, un compañero de trabajo que se convirtió en un colega.
Un día, hablando en el trabajo, sacamos el tema de las artes marciales y el muay thai. Le dije que venía de estar entrenando con Juan Pe, y casualmente él combatió con Juan Pe en Chok Dee Madrid.

¿Casualidad o señal?

Me empezó a hablar de la familia DIM COT. Me dijo que entrenaba allí y que entrenaban como si estuvieran en Tailandia. Es decir, entrenamientos desde por la mañana hasta por la noche. Eso realmente me sedujo. Nunca había probado tanta intensidad en los entrenamientos.

El único problema es que el gimnasio estaba en Torrejón de Ardoz y yo seguía viviendo en Arganda.

Dejó de ser un problema: Aaron me ofreció una habitación de alquiler en su hogar. Me mudé sin dudarlo.

Me empezó a hablar del taoísmo, de Miyamoto Musashi, de «El libro de los 5 anillos» y de «El arte de la guerra» de Sun Tzu. Debatíamos sobre el bushido y el hagakure. Compartíamos visiones sobre el budismo y veíamos algunas películas de artes marciales.

También me comentaba sobre consejos nutricionales, hablábamos sobre deportes y sobre cómo establecer una disciplina y un camino. En definitiva, causó un impacto positivo en mi vida.

Me apunté a DIM COT tras haber probado un entrenamiento, así es como conocí a Casper y a Guerra.

Los entrenamientos eran de alto nivel y la calidad muy buena. Conseguí motivarme, iba a entrenar con bastante frecuencia y cogí un buen nivel.

Después de una buena racha, las cosas comenzaron a cambiar en mi vida y se derrumbaron ciertos pilares. Perdí el trabajo que tenía, la relación con mi pareja de ese momento estaba dañada, Aaron se marchó a Tailandia a construir su camino y yo, no me planteé continuar en Torrejón.

Con Guerra y con Casper saqué lo mejor de mí, y estoy agradecido por ello. Estaba en un momento de forma bueno pero, las cosas empezarían a cambiar a partir de mi primera lesión. Bajé el ritmo y decidí no continuar hasta que me recuperara.

Un abrazo Casper y Guerra.

Actualmente, Aaron regenta un gimnasio de CrossFit llamado Naga (serpiente en tailandés).

La recuperación duró cuatro años, porque era una recuperación mental y no solo física (la física fue rápida).

Estaba un poco desencantado con mi camino en el muay thai. Con el ánimo por los suelos y sin muchas ganas de entrar en terreno competitivo, quería darle una segunda oportunidad al boxeo tailandés.

Así que me empecé a buscar alternativas.

Aaron me habló de Pedro Solana, Muay Thai Sangha pero ya había pasado bastante tiempo desde que me lo comentó. No sabía si seguía dedicándose a al muay thai o estaba en otras cosas.

Total, cogí y me metí en su web y me moló un montón el rollo de muay thai, con meditación, muay thai tradicional, krabong (combate con armas tradicionales), ejercicios de respiración y yoga guerrero. Era una combinación entre artes internas y artes de lucha. Me encantaba el enfoque que le estaba dando y contacté con él.

Joder, era lo que estaba buscando!

El puto problema era que el gym de Pedro está en Chiang Mai y no, sé lo que estáis pensando pero no me mudé a Chiang Mai, jajaja.

Pedro, queda pendiente una sesión de entrenamiento en tu Ashram (en mi próximo viaje a Tailandia!).

En mi último viaje me quedé con las ganas.

Le pregunté si conocía a alguien que impartiera muay thai con tradición espiritual en Madrid. Bingo!

Así es como conocí la familia Yok Suthai en 2016, a través de Juanma Chavero y Antonio García. Desde entonces, mis referentes en el muay thai. Dos personas muy diferentes pero con algo en común, un corazón de oro.

Gracias a su trabajo y a su filosofía he conseguido reencontrarme con el muay thai. Ubicamos en el gimnasio Kime en Canillejas ofrecen unas clases con muy buen nivel y sobre todo con mucho respeto, humildad y siguiendo fielmente las enseñanzas tailandesas tradicionales.

La enseñanza que transmite Juanma Chavero es de un nivel exquisito para los amantes del boxeo tailandés que lo viven con ese sentimiento de respeto y pasión por las tradiciones siamesas. Manteniéndolo real desde el minuto uno hasta el final de la clase.

Si estás buscando un sitio en Madrid donde sienten la tradición del muay thai con amor, respeto, honor y humildad, este es tu sitio.

Juanma siente que el camino del muay thai, es un camino de superación, para mejorarnos, para superarnos y para crecer como personas. Eso es lo que me llevó hasta Yok Suthai Boxing.

Yok Suthai Boxing (Juanma Chavero y Antonio García).
Yok Suthai Familia

Y hasta ahora, esta es mi trayectoria de gimnasios de muay thai en España.

¿Quieres saber cómo llegué hasta Spirit of Siam gym en Chiang Mai?

No te lo vas a creer pero aquí no acaban las sorpresas.

Resulta que Aaron es amigo de Marco Merlo, el entrenador que lleva el gym de Spirit of Siam.

Antes de visitar Chiang Mai pedí recomendaciones tanto Aaron como a Juanma y ambos me recomendaron a Marco.

¿Casualidad o señal?

Todavía no lo sé. Es algo que estoy descubriendo todavía. Por ahora, tengo aparcados los entrenamientos.

¿Se habrá terminado aquí mi historia con el muay thai?

Si te apetece puedes comentar y compartir tu experiencia en el noble arte.

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